El secarral

Autoracing árido, irreverente, políticamente incorrecto, espinoso... y sincero

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martes, 20 de septiembre de 2011

Ay, Nicolasito ¡qué bonito pelo tienes!

La ficción y la realidad son realidades enfrentadas en lo relacionado con el far west. Mucha gente critica al subgénero del spaghetti-western por la poca importancia de las mujeres, el excesivo misticismo, la fotografía en la que la ausencia de paisajes reales americanos era un lastre, y un largo etcétera. Yo siempre defendía ese género por varias razones, como es su acertada música, y más concretamente por introducir en las películas un elemento que no existía en los westerns tradicionales y sí había en cantidad en el far west real: la mugre.

Diferencia. Otro diferenciador era la calidad del malo, y en el western, en muchas ocasiones era más brillante que el sheriff, es decir, hacía mejor su trabajo que el bueno del servidor de la ley, al que siempre había que abofetear a modo de revulsivo. Ejemplo de grandísimo sheriff de la realidad lo podemos encontrar en Wild Bill Hickok, que era un verdadero hueso duro al que no le importaba demasiado pasar al otro lado de las leyes para hacer cumplirlas.

Que me desvío. Viene todo esto porque mi mente me llama a resaltar lo malo, lo nefasto que puede ser el bueno de la película, un tal Nick Heidfeld, que ahora se apresura a declarar que hay asientos libres para la parrilla de F1 de 2012 y que él quiere uno. La desfachatez de este individuo no tiene límites, y tras el desastre de Sauber el año pasado y la espantosa temporada que ha hecho con el Renault (no olvidemos que es un coche más que decente), ahora dice que “lo que he hecho en el pasado y hasta hoy ha sido positivo y me aporta una buena reputación”.

La poquita vergüenza que tiene este hombre al decir eso me asombra, pues es un tipo que jamás ha aportado nada a ningún equipo en el que estuvo, vendiendo una mediocridad gigantesca, disfrazada de saber hacer, prudencia y facilidad para el desarrollo de los monoplazas. En sus once años de correrías ha demostrado su valía como piloto, pero haciendo suyos los sobrenombres “segundón” y “del montón”. Sí, eso es lo que Heidfeld ha aportado a la F1, y si examinamos por encima su carrera (que si lo hacemos en profundidad, los bostezos nos recomendarán ir a dormir), veremos que es un sembrado de mediocridades, con tres temporadas decentes en una escudería (BMW) con más posibilidades de destacar de lo que mostró el piloto alemán, y con un solo año realmente meritorio, el de 2001, con Sauber, en la que quedó en octava posición en el campeonato del mundo, superando incluso a su compañero de equipo, el siempre sobrevalorado Kimi Raikkonen, y en la que consiguió una tercera posición, una cuarta y varias sextas. Muy digno papel, pero el bueno de Heidfeld se echó a dormir ¿o es que nunca estuvo despierto?

Me llama la atención lo bien que se ha sabido ofrecer el alemán, que ha debido tener un muy buen representante en la persona de Werner Heinz, que consciente de las limitaciones de su representado, ha sabido vender estas taras como virtudes apetecibles para las escuderías que buscaban un segundo piloto que nunca inquietase al primer piloto. En la única ocasión en que el alemán ha ido a algún sitio de protagonista de la película, de sheriff, ha sido este año 2011, en Renault, y ya hemos visto como han salido a relucir todas sus limitaciones, viéndose superado por su compañero de equipo en más ocasiones de las que él hubiese deseado.

Ahora está en pleno flirteo con el DTM alemán… y yo que recuerdo esos tiempos en los que haber llegado a ser piloto de F1 era algo que tenía tal mérito que por sí solo era un pasaporte a la gloria de cualquier piloto en cualquier categoría, pues se declaraba con ello que la valía profesional era demostrada. Pues ya llevamos muchos, demasiados años en los que afirmar que se ha sido piloto de F1 es solamente un elemento de glamour y malcriamiento, siendo un boomerang para el piloto, ya que el que te sienta en un coche espera ver algo más que a un señor que da vueltas a un circuito sin romper el coche.

Que se lo queden en el DTM y que les aproveche. Le deseo suerte y que no vuelva nunca a la F1, categoría a la que nunca entregó nada que quedase en el recuerdo de los aficionados. O le dan un misil en el DTM o apuesto a que no dura mucho en la exigente categoría alemana.

El cojo siempre estará cojo, aunque le pongas la mejor prótesis del mercado.

lunes, 20 de abril de 2009

Nelsinho puede estar fuera después de Barcelona


París.- El piloto del equipo Renault se mostraba cabizbajo aguantando la bronca que el patrón Flavio Briatore le echó con las cámaras de televisión presentes tras la carrera de Shanghai. Y es que la temporada pasada al brasileño no le fueron bien las cosas en su temporada de adaptación, en la que no terminó la mitad de las carreras. En esta temporada las cosas no le van mejor y en Renault no es que se estén cansando, es que ya están cansados del bajo rendimiento de un piloto que en realidad dispone de un monoplaza medianamente competitivo.

El hecho es que en el contrato del brasileño hay una clausula en la que se deja a criterio de la escudería el mantener o no el contrato de Piquet una vez disputadas 5 carreras, es decir, el límite es Barcelona. Si como es de esperar, Nelsinho no demuestra que es digno de llevar el apellido de su padre, en Renault le darán el finiquito a la media hora de finalizar la carrera en la Ciudad Condal el 10 de mayo.

Y ahora vienen los rumores. ¿Quién será el sustituto? La lógica diría que el piloto de pruebas de Renault, Romain Grosjean, sería el que reemplazaría a Nelson, pero la lógica de un mundo vendido al dinero como este dice otra cosa. Suena con mucha fuerza Bruno Senna, que no ha comenzado la temporada con el equipo Mercedes de la DTM como tenía previsto. Suena también Takuma Sato e incluso un trueque con Toro Rosso con Bourdais, es decir, Sato o Nelsinho a Toro Rosso y Bourdais (del que ya están un poco hartos en la escudería de Faenza) a Renault. ¿Por qué Bourdais a Renault si ya han dicho que no les interesa tenerlo en el equipo del rombo? Pues porque es francés, y la sensación que empieza a calar en Francia por los malos resultados de Renault hace que haya que dar un golpe de efecto para agradar a los inversores galos. Y ese sin duda sería un giro de ilusión por tierras de Asterix.