El secarral

Autoracing árido, irreverente, políticamente incorrecto, espinoso... y sincero

Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Slim Domit. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Slim Domit. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de junio de 2011

De profesión, piloto de pruebas

Cuando veo por televisión a los actuales pilotos de pruebas, siento un amargor recorriéndome, un recuerdo comparativo, visualizando a los sufrido buscadores de oro del viejo oeste, poseídos por la llamada “fiebre del oro”. Eran la gente más humilde y trabajadora que se podía echar uno a la cara en aquellos tiempos, pero también abundaban aventureros y ladrones, que se aprovechaban de la bonanza de los honrados que habían encontrado un filón, robándoles el oro, apropiándose de las tierras, o simplemente asesinando al buscador de pepitas, que no dejaba de ser un desgraciado a merced del capricho de la naturaleza y de los designios oscuros de los elementos, véase delincuentes y compradores de oro.

Pero actualicémonos unos ciento veinte años y fijémonos en los pilotos de pruebas de la F1. Hace muy pocos años, estos pilotos eran sobre los que caía la responsabilidad del desarrollo en la pista, de las pruebas que se hacían a los bólidos en los circuitos, pasando además a ser pilotos titulares en el caso de que el Montoya de turno se lesionase jugando al tenis. Había grandes especialistas en el asunto, como Pedro de la Rosa o Alex Wurz, pilotos que nunca demostraron gran desempeño en las carreras pero que eran incansables trabajadores, capaces de permanecer horas y horas subidos en el monoplaza, dedicados a una labor la mayoría de las veces ingrata.

Pero en la actualidad las pruebas están prohibidas. Entonces ¿para qué sirve un piloto de pruebas, aparte de para subirse en un simulador tipo play station y viajar con el equipo a las carreras, o sea, para ver mundo? La respuesta es que la pregunta es errónea, pues no hay que plantearse “para qué sirve”, sino “cuánto sirve”. Sí, equipos como Lotus Renault presentaron a principio de la temporada 2011 a sus pilotos probadores, Bruno Senna, Romain Grossjean, Luiz Razia, Davide Valsecchi y Ricardo Teixeira ¿no les parece curioso que tuviesen cinco pilotos probadores y que las pruebas estén prohibidas? Patrocinios se llama. Los pilotos probadores aportan dinero al equipo, a través de sus patrocinadores, generando un posible interés de las televisiones de sus países de origen, y finalmente, organizan unos bolos en los que dichos pilotos se pasean con sus monoplazas en sus respectivas tierras, que se pagan (y muy bien) a los propietarios del equipo.

Generalmente, los pilotos de pruebas solían ser los terceros pilotos de la escuadra, pero en la época actual eso no se aplica demasiado, porque esos pilotos son unas billeteras andantes que no son considerados por los patrones como buenos pilotos, y llegado el día en que se lesiona un piloto oficial, se dedican a buscar en el mercado de viejas glorias a algún piloto que peine canas y que garantice que no va a romper el coche en cada carrera. A Lotus Renault le sucedió a principio de temporada, cuando Robert Kubica se estrelló en un rallie y desecharon a Senna y a los demás para hacerse con los servicios de Nick Heidfeld.

Estos días ha sucedido lo mismo en la escudería Sauber, donde tras el accidente en Mónaco de Checo Pérez, el patrón, Peter Sauber, volvió la espalda al que era tercer piloto y piloto de pruebas, el mexicano Esteban Gutiérrez, para poner al volante de su segundo coche al español Pedro de la Rosa en Canadá. Recientemente, también han confirmado que de la Rosa será el sustituto de Pérez en Valencia si éste no logra recuperarse del accidente de Mónaco. Este caso es especialmente delicado para Sauber, porque le ha dado un guantazo a Carlos Slim, el que pone el dinero en la escudería, procedente de México. Vemos ahora a un vehículo adornado con publicidades mexicanas tales como “Visit México”, “Tequila José Cuervo” y “Telmex”, con un piloto del país azteca (Esteban Gutiérrez) que debería estar sentado en el monoplaza y que está en casita twitteando. ¿Les queda alguna duda de para qué está el piloto de pruebas en un equipo?

Lo que me llama la atención del caso Sauber es el poco ruido que ha hecho el propio Esteban Gutiérrez y el mismo Carlos Slim Domit, que viendo el interés por la F1 en su país diezmado a causa de la decisión de Peter Sauber, no ha impuesto a su piloto, al estilo Emilio Botín. Parece como si Slim le hubiese dicho a su pupilo “tranquilo, Esteban, que el año que viene compro el equipo y tendrás tu hueco, porque al japonés nos lo quitan de las manos, y Peter Sauber será mi empleado y hará lo que yo diga. Paciencia”.

Al final, de forma inmisericorde, el tiempo nos pone a cada uno en nuestro lugar, pero no deja de ser triste que la juventud del automovilismo, el futuro, sea tratada con esta total falta de consideración y respeto, más propia para mercancías o animales de granja que para personas.

miércoles, 18 de mayo de 2011

La F1 y México, desencuentro amoroso


Resulta que en ocasiones uno se encuentra perdidamente atraído por un concepto, por un icono, un edificio, una mujer, un deporte, una afición, una tendencia filosófica, una ciencia. Cierto es que dicha atracción rara vez suele ser entendida por los demás, aunque generalmente es aceptada y asumida como parte del pack en el que vamos metidos los individuos.

No creo que sea necesario poner ejemplos, pero me viene uno a la mente, y lo pondré, si no les molesta. Recuerdo un western (no recuerdo el nombre, perdón), en el que el protagonista quería ir a la tierra prometida, perdida en algún lugar del inexplorado far west. Era su sueño y emprendió el viaje, con su mujer y su hijo pequeño. Los peligros del trayecto fueron muchos, y una vez solventados, llegaron a su destino, a su particular El Dorado, un secarral por el que pasaba un arroyuelo con un hilillo de agua, sin árboles y con tribus de indios rondando por la noche. Aun así, el lugar estaba idealizado en su alma, y lo amaba antes de conocerlo, y dicho amor se veía personificado en la aceptación y abnegación de su mujer y su hijo, que hicieron suyo el sueño del cabeza de familia.

La F1 y México han mantenido y mantienen una tormentosa historia de amor, no comprendida por muchos de los ciudadanos de México ni por muchos de los responsables del buen funcionamiento de la “categoría
reina”. Corría el capitalino Héctor Rebaque en la F1, allá por principios de los años 80, y desde entonces ningún mexicano se ha asomado a la categoría, hasta la llegada de Sergio Pérez.
Pero como no sólo de pilotos vive el aficionado (y los mexicanos no son la excepción), hay que mirar a los circuitos, que son buen número en el país azteca, destacando especialmente dos, Parque Fundidora, en la ciudad de Monterrey, y el que fue considerado como uno de los más técnicos circuitos del mundo, el Autódromo Hermanos Rodríguez, historia viva del automovilismo y de la F1 en particular, donde se corrió por última vez en 1992.

Conociendo como conozco a los mexicanos por haber residido allí, puedo decir que para que exista afición a la F1 en México (que ahora apenas la hay, salvo en Guadalajara, patria chica de Checo Pérez), deben existir carreras en el país. Si no se consigue llevar la F1 al asfalto mexicano, jamás habrá afición verdadera en las tierras de Benito Juárez. Y la afición de México no es una masa ignorante de todo lo que huela a gasolina, pues han aprendido a apasionarse con las carreras desde hace muchos años y en diferentes categorías y pilotos. El mejor ejemplo es la actual NASCAR México (que hasta serie de televisión tiene), con pruebas disputadas íntegramente en México, seguida por millones de mexicanos cada carrera. Otro ejemplo es el visto en la extinta CART/ChampCar estadounidense, donde había muy buenos pilotos, encabezados por Adrián Fernández, Mario Domínguez, Michel Jourdain Jr… y que corrían en México, teniendo el país los dos circuitos ya reseñados en el calendario durante varios años.

Cuando las citas de México han desaparecido, generalmente también lo han hecho los pilotos, debido al poco interés de los aficionados. Pilotos grandes como Adrián Fernández, con ocho victorias y un subcampeonato en la CART/ChampCar, se terminan diluyendo cuando no pisan suelo mexicano, como le ocurrió a Fernández cuando dejó la ChampCar, pues aunque sus resultados siguieron hablando bien de él, con 3 victorias en la IRL y un campeonato con 9 victorias en la ALMS, en México se fue apagando poco a poco, debido a que no había citas mexicanas en el calendario.

La moraleja de esta entrada es hacerles ver que la aceptación y consolidación de una categoría automovilística en México pasa, sin excusa, porque dicha categoría celebre al menos una carrera en tierras mexicanas. El aficionado mexicano sigue por televisión las carreras de coches (la F1 “europea” es a las 7 de la mañana, un hándicap), aunque los deportes favoritos y más multitudinarios son el fútbol y el boxeo (aparte de los deportes americanos como el baseball y el fútbol americano), pero cuando el ciudadano se vuelca invariablemente es cuando el acontecimiento puede ser vivido sobre el terreno.

Por todo lo expuesto, el futuro de México y los mexicanos en la F1 tiene un único objetivo: conseguir una cita del mundial de F1 en tierras aztecas. A día de hoy la F1 no es un deporte de masas en México, y por mucho que Sergio Pérez y Carlos Slim se empeñen, no lo conseguirán mientras no se celebre una prueba en México. Se oyen tambores de guerra, y se está estudiando la construcción de un circuito en el estado de Quintana Roo, en la zona de Cancún, para llevar allí la F1.

En lo deportivo, los altibajos del aficionado mexicano son manifiestamente palpables en el desempeño en carrera de Sergio Pérez, notándose un boom en la magnífica primera carrera del de Guadalajara, pero poco a poco se va diluyendo el interés del público, a medida del oscurecimiento del piloto mexicano, según se van sucediendo las carreras.

Si Slim consigue una carrera de F1 en México, la F1 estará asegurada, pero sólo mientras haya pilotos mexicanos y subsista la prueba, porque cuando la F1 abandone el país azteca, el aficionado mexicano abandonará a la “categoría reina” por otros espectáculos más cercanos.

domingo, 10 de octubre de 2010

México ¡bienvenido a la F1!

Históricamente, al mexicano de a pie no le han importado demasiado las carreras de coches, le vale madres, siendo otros deportes los que han concentrado la atención de las masas, como el acaparador fútbol, el boxeo y, en menor medida la lucha libre, fútbol americano o béisbol, entre otros. ¿Las carreras de coches? Ahora se sigue la Nascar México y, residualmente, la Nascar USA y la F1. La ChampCar y la IndyCar se seguían cuando había pilotos mexicanos esas categorías, pero una vez desaparecidos dichos pilotos, las miradas se vuelven impasiblemente hacia otros lugares, así como también desaparecen las pruebas que se celebraban en circuitos del país azteca, como el Parque Fundidora de Monterrey o el Hermanos Rodríguez del Distrito Federal.

Amigos en el país azteca, con los que estoy en contacto diario, me señalan que algo se está moviendo y que en los últimos meses la F1 está en alza, teniendo un mayor protagonismo en los medios de comunicación. Como colofón a dicho ajetreo, están los recientes anuncios por parte la escudería Sauber F1, en los que inicialmente se contrataba como piloto de pruebas al Mexicano Esteban Gutiérrez, y después se anunciaba a bombo y platillo que uno de los pilotos titulares sería su paisano Sergio “Checo” Pérez.



Estos movimientos hacia México obedecen a algo, y los que leemos la letra pequeña de los documentos, no dejamos de percibir un cierto tufillo, que es la intención por parte del grupo Telmex de hacerse con el equipo Sauber. Ya han sido varios los rumores que han apuntado a que Sauber quería vender su equipo y, el desembarco de estos “nuevos factores” alimentan la sospecha.

Como en Telmex no quieren alimentar rumores, han emitido un comunicado en el que explican que patrocinarán a la escudería Sauber Motorsport, pero que no tienen intención de hacerse con el equipo. Respetable, pero no me lo creo, como tampoco me trago las declaraciones en las que decían que no forzaron la entrada de Sergio Pérez en el equipo, siendo decisión exclusiva de Peter Sauber, pues Telmex presuntamente ya tenía su acuerdo de patrocinio con Sauber.

Todo el mundo habla del hombre más rico de la tierra, Carlos Slim, pero no es él quien está detrás de todo este asunto. A Slim no le importan lo más mínimo las carreras de coches, de hecho ni como negocio le interesa. Como dice mi esposa, “para Slim 100 millones de euros es sacarse un moco”. El verdadero interesado en estos asuntos es su hijo, Carlos Slim Domit, casualmente Presidente del Consejo de Telmex. Este hombre, en adelante, Carlos Slim, es un verdadero apasionado de las carreras de coches, y a través de los patrocionios de Telmex, tiene equipos propios en muchas categorías y fórmulas de promoción en todo el mundo, siendo los más destacado el de Nascar México y GP2 Series.



¿Qué se le ha perdido a Slim en la F1? Nada, de hecho no le interesaba demasiado hasta hace un año. Cabe recordar que a principio del año pasado, cuando Honda Racing F1 estaba de saldo, Slim visitó en su helicóptero las instalaciones de Honda para hacerse con el equipo. No le interesó el asunto, y creo que fue un grave error, porque el rendimiento deportivo del monoplaza de Honda fue espectacular en 2009. Pero hemos de cerrar nuestra concepción del mundo actual y verlo a través de un cristal diferente, y es que Slim no quería ni quiere hacer negocios con las carreras de coches; simplemente es pasión lo que tiene, y en aquél momento, no le interesaba la F1 en absoluto.

Pero resulta que ahora sí que le interesa, y ha metido a dos pilotos en la estructura del equipo de Sauber, y lo que es más importante, su patrocinio, en una escudería en la que no están precisamente sobrados de dinero. Por ello, desde este momento, Carlos Slim manda en la escudería del viejo Sauber, le pese a quien le pese.

Probablemente, Carlos Slim dejará hacer al personal de Sauber durante 2011, vigilando de cerca los resultados y el desempeño de Segio Pérez, y apretando las clavijas para que sea piloto titular Esteban Gutiérrez, en caso de que Kobayashi flaquee. Cuando veamos que en Sauber comienza a entrar gente nueva, entonces podremos dar por hecho que la escudería suiza cambiará de dueños. Y es que gente de total confianza de Slim, como Adrián Fernández, son más que capaces de ejercer labores de Team Principal en un equipo de F1.

Año de transición, eso será lo más probable lo que suceda en 2011, con un “Telmex Sauber” que experimentará una gran mejoría debido al abandono de las penurias económicas, y que en 2012, pasaría a estar bajo el control total de Carlos Slim… eso si no lo hace este mismo año, cosa que podría suceder, aunque no lo veo probable.

El siguiente paso de Slim es llevar la F1 a México, y aparte de los “bolos veraniegos” de Telmex Sauber en el puerto de Acapulco, la celebración de un GP en el país de los mexicas sería la inevitable consecuencia de la excursión de Slim en la F1, y digo inevitable porque las políticas de Slim padre son muy claras, al ser hombre al que nunca le han gustado las formas ostentosas ni derrochadoras, y tratará de justificar ante el mexicano de a pie el producto F1 de la mejor forma posible, creando infraestructuras o usando las existentes para la celebración de un GP en México.

Mucho dinero, afición rayando la pasión, fin económico no determinante... lo que llaman garajistas ¿y sabían que Carlos Slim Domit es miembro del Senado de la FIA?… dejen volar su imaginación.

Peter Sauber ¡su suerte está echada!

México ¡bienvenido a la F1!


© Imágenes │ Mexsport