El secarral

Autoracing árido, irreverente, políticamente incorrecto, espinoso... y sincero

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jueves, 20 de mayo de 2010

Carta a Fernando Alonso

Querido Fernando Alonso:

Tengo la osadía de dirigirme a usted, arrojo respaldado por mis casi cuarenta años y por un cierto tiempo dedicándome a escribir lindezas de unos y de otros en este mundo, querido y odiado de la F1, y lo haré de forma arriesgada, pues no soy un periodista que se debe a quién le paga, solo soy un redactor que dice lo que piensa. No es hoy mi intención hacer un ataque frontal a su forma de hacer las cosas, pues pienso que es usted grandecito ya, y no necesita consejos de un don nadie como el que le escribe.

El objeto de esta carta que le dirijo es hacerle ver una visión diferente y posiblemente más objetiva de los acontecimientos sucedidos en el pasado Gran Premio de Mónaco 2010. Observando la carrera por la televisión española "la Sexta", uno tenía la sensación de que fue usted el obrador de un prodigioso milagro. Mi muy querido y admirado comentarista de dicha televisión tiene el defecto de dejarse arrastrar por la pasión cuando el nombre de usted está en liza, pero debo decir que no lo considero realmente un defecto, sino una virtud, pues creo que mostrar sin rubor lo que uno lleva dentro, sus preferencias, sus gustos al fin y al cabo, sin temer las críticas de unos y de otros por ello, es digno de alabanza. Y alabo sinceramente a mi admirado Antonio, aunque sé que si algún día lee algo mío, probablemente no le gustará demasiado ¿o sí? ¿quizá tenga el mismo defecto que yo al alabar la sinceridad?.

Pero tengo que decirle, señor Alonso, que tiene usted más suerte que Andrés Pajares en la película "los liantes", cuando tuvo la fortuna de sacar 10 veces seguidas el número 15 en el casino jugando a la ruleta. Me explico. Tras el problema surgido en las prácticas del sábado, problema convenientemente camuflado que pocos osados han planteado como un fallo de pilotaje, a usted no le quedaba otra opción que arriesgar, tomar una decisión desesperada. Pero como yo sé que usted es un tipo concienzudo y no le gusta tener que jugársela a una carta nunca, usted vio clara su estrategia de no hacer "ninguna parada", y consultó a sus ingenieros sobre la posibilidad de entrar en la primera vuelta (aprovechando el pelotón todavía agrupado) para quitar los neumáticos blandos y hacer con los duros el resto de la carrera, sin detenerse. "Tendrás que cuidarlos mucho, pero es posible si te aplicas", seguro le dijeron. Como a matemático no le gana nadie, llevó a cabo su loca estrategia, porque una estrategia demoledora como la que usted eligió no la podría haber pensado ninguno de los sacamantecas que le acompañan en Ferrari, esa genialidad/temeridad solo se le pudo ocurrir a usted.

La preocupación seguro se dibujó en su rostro cuando supo que Hulkenberg tuvo un problema en la vuelta de formación y que probablemente sería uno de los primeros pilotos con que se encontraría en el circuito.

Primer golpe de suerte: Nico Hulkenberg tiene un accidente aparatoso en la primera vuelta y le deja a usted expedito el camino para entrar a boxes, poner sus ruedas duras y quedarse bien pegadito a Karun Changok, esperando la ansiada bandera verde, y lo que es mejor, se pega usted 7 vueltas sin desgastar sus flamantes neumáticos duros. Pleno: Nico fuera (piloto al que no hubiese podido usted adelantar jamás en pista), diferencia con el penúltimo eliminada y neumáticos que no sufren.

Y le llega a usted el turno, hacer su tarea, es decir, adelantar en pista. Changok no le dura ni media vuelta, víctima de la aceleración de su Ferrari. Di Grassi se lo pone difícil, pero termina usted adelantándole a la salida del túnel. Siguiente objetivo: Jarno Trulli. El italiano le hace a usted un favor de amigo y le deja pasar descaradamente en la misma salida del túnel. Si yo fuese Mike Gascoigne, le echaría una buena bronca a Trulli por quitarle publicidad a mi equipo. A por más; el siguiente es Timo Glock.del que da cuenta usted dos vueltas más tarde sin que el alemán nada pueda hacer dada su manifiesta inferioridad mecánica. Ya solo un piloto le separaba del que podría ser su techo hasta la parada en boxes del personal, Kovalainen. Dos vueltas después, en la 16, usted ya había consumado su épica remontada, adelantando a cinco coches que rodaban 5 segundos más lentos que usted. He de decir en su honor, que el adelantamiento a Kovalainen fue precioso, aunque se notaba demasiada diferencia entre los monoplazas de uno y otro. También he de decirle que es usted un poco chulo, pues las críticas posteriores a Di Grassi opino que son completamente injustificadas y una salida de tono, pues el brasileño era un piloto que era rival directo en la clasificación (de hecho, iba delante de usted) y no tenía por qué apartarse para dejar pasar al nabab de la F1; estuvo usted ahí sobrado y prepotente. El siguiente era Jaime Alguersuari: palabras mayores el Toro Rosso.

Pero usted sacó su calculadora y supo que el trabajo ya estaba hecho, pues a nadie más debía adelantar, ya que llegaban las paradas para cambiar neumáticos y usted ya tenía sus deberes terminados. Pero el interrogante se planteaba en mi mente ¿y si no aguantan los neumáticos hasta el final? Recordé las 7 vueltas de Safety Car que le había ya regalado a sus neumáticos. Todos entraron a pits y usted se colocó sexto en la vuelta 28, detrás de Hamilton, y con total incertidumbre sobre sus neumáticos, un riesgo calculado que usted sabía que podría funcionar. Por lo pronto estaba premiado y en televisión ya le apodaban el genio.

Accidente de Barrichello en la vuelta 30 y tres vueltas más de regalo para sus neumáticos duros. Segundo golpe de suerte. Desde que adelantó a Kovalainen, a usted no se le vio ningún arranque de agresividad, ni un asomo de tratar de incomodar e intimidar a Hamilton... nada. Vueltas, vueltas y más vueltas, cuidando los neumáticos y rezando para que la temida degradación no apareciese. Made in Mónaco.

Y otro regalo más. Esta vez, otras dos vueltas más de Safety Car, que fueron la colaboración de los monegascos y sus alcantarillas para dar un respiro a los neumáticos del asturiano. Esto sucedió en las vueltas 43 y 44.

Pero ¡quietos ahí! Cuando más problemas de neumáticos podría tener Alonso, al final de la carrera, surge el benefactor Trulli, que manda al carajo su propio coche y al de Changok, provocando una nueva salida del Safety Car. Tercer golpe de suerte. Las últimas vueltas de la carrera se harían con bandera amarilla y se terminarían así sus posibles problemas de degradación.

Ya en la última curva, el Safety Car se fue de la pista, aparecieron las banderas verdes, y usted dio gas, y el coche patinó, sus ruedas le recordaron que ya tenían unos kilómetros. Un avispado y despistado a la vez Michael Schumacher aprovechó con maestría evidente su percance leve y le adelantó (recordemos que fue bajo bandera verde ¿se equivocaron los comisarios al enarbolar dichas banderas?). Ya era usted séptimo. Y el cuarto golpe de suerte afloró después. cuando penalizaron al Kaiser, que hizo una maniobra impecable, aunque ilegal, pues adelantó en la última vuelta y, si en ésta estuvo presente el Safety Car, está prohibido. Ya se encargaron los acérrimos de la prensa alonsista de satanizar a "un Kaiser que vuelve a las andadas", sin contemplar siquiera la posibilidad de que el piloto alemán se equivocó. Recuperó usted de nuevo su sexta posición. También le tengo que decir, señor Alonso, que usted estuvo también sobradillo en sus posteriores declaraciones, donde decía que sabía que a Schumacher le sancionarían y que por eso le dejó pasar: pues perdóneme si me equivoco, pero en televisión se apreció perfectamente cómo usted intentó mantener su posición, cediendo solo cuando no le quedaba más remedio.

En resúmen, señor Fernando Alonso, usted corrió trece vueltas de setenta y ocho totales, entre la 7 y la 15, donde adelantó a cinco paquetes montados en furgonetas diesel, que rodaban en tiempos infinitamente peores que los suyos ¿es ese el magnífico mérito de su carrera, haberse peleado dos vueltas con Di Grassi y adelantar a un Trulli que se comportaba como un doblado? Sus acérrimos lo adornarán de muchas formas, pero usted ha hecho una carrera monegascamente conformista. A usted le regalaron, entre unos y otros, nada menos que 16 vueltas de Safety Car, que le permitieron mantener correctamente el estado de sus gomas. Y por último, usted se encontró con que un resquicio legal le devolvía una sexta posición arrebatada brillantemente por Michael Schumacher. Por favor, señores de la FIA, ¡dejen de cambiar el puñetero reglamento, que ya ni Ross Brawn se entera!

¿Dónde está el genio? Yo mismo me responderé, si no le importa. Toda la brillantez de su anodina carrera monegasca la consiguió usted antes de tomar la salida, asumiendo un riesgo que a muchos les parecía descabellado y a usted también... pero es que no le quedaba más remedio que asumirlo, No fue valentía, fue pura desesperación. Y usted lidió brillantemente su toro.

Tuvo usted muchísima suerte, señor Alonso. Que le dure.

"Sonríe aunque sólo sea una sonrisa triste, porque más triste 
que la sonrisa triste, es la tristeza de no saber sonreír"
Anónimo

jueves, 29 de abril de 2010

Débil

"Yo no soy de esos que condenan moralmente a las
personas que caen víctimas de sus flaquezas.
Tal juicio no es cosa que nos corresponda a los hombres"
Alfred Neubauer

No me digan que la frase no es una verdadera delicia. Está sacada del libro que escribió el propio Neubauer, antiguo jefe de equipo de Mercedes (cuando eran flechas de plata), llamado "Hombres, mujeres y motores", que les recomiendo leer, sin duda alguna de que mi recomendación terminará apasionándoles como me ha sucedido a mí. En su día me fue recomendado por mi compañero en Zeptem, Drew, al que le agradezco la sugerencia, pues aunque más o menos entiendo algo de F1, de los tiempos antiguos poco sabía. Leyendo este libro pondremos cara y sentimientos en esos nombres difusos que en mente tenemos, como el gran Achille Varzi, el rocoso Tazio Nuvolari, el genio Bernd Rosemeyer, y no sigo porque me dejaría a alguno en el tintero, por lo que prefiero solo citar a "cuatro gatos". Podemos ver al "gordo" Neubauer (como todos le llamaban cariñosamente) en la fotografía de la izquierda con uno de los más grandes pilotos de toda la historia, Rudolf Caracciola.

Pero volvamos a la frase. Achille Varzi estaba ante su probable fin como corredor de autos y como persona, víctima de la morfina, a la que era adicto. Todo el mundo, aficionados, conocidos y amigos emitían su juicio sobre la caída de Varzi y sobre su ser, débil. Todos criticaban a la persona por dejarse caer en semejante embrollo, que terminaría con la carrera deportiva del más grande y con su salud. Muy pocos fueron los que ayudaron al italiano, corredor de la alemana Auto-Union, actualmente Audi, y muchas menos las que se guardaban su opinión para sí y no emitían juicio alguno. Pocos como Neubauer.

El hombre cae presa de sus debilidades en mayor o menor medida, a todas las personas nos pasa, y sin embargo no vemos nuestra debilidad pero sí la del vecino, y salvo honrosas excepciones, catalogamos la debilidad ajena como peor, más rastrera, más terrible y más mezquina que la nuestra ¿quiénes nos creemos para enjuiciar la miseria humana de las demás personas?

Y dirán ustedes que nadie menos indicado que yo mismo para efectuar tales juicios, pues con mi historial de "criticadas" no soy el más idóneo para pedir que hagamos común la máxima del "gordo" Neubauer. Cierto, considero que no soy nadie para condenar moralmente a las personas que caen víctimas de sus flaquezas, pero también me considero una persona del montón, con mis propias flaquezas, que por supuesto considero más leves que las del vecino, y débil para afrontar la frase de Neubauer como parte de mi filosofía. Y créanme que me gustaría. Débil.

¿Y no es una flaqueza la ambición desmedida? Opino que sí. El exceso de ambición de pilotos como Fernando Alonso lo considero una flaqueza, una flaqueza que hace descuidar la vida familiar, una flaqueza que le hace valorar más la consecución de un algo infantil, como es un logro deportivo, que la propia vida, una flaqueza que le hace pisotear inmisericorde a su amigo con el único objeto de ser más que él. ¿Y no es esto mismo lo que les pedimos a los gladiadores los asistentes al circo? Pero no, no carguen su escopeta los acérrimos, que no hablaré de Alonso, claudicado ante su ambición, hablaré de otro personaje que, entre la cantidad de récords que le adornan, también posee el de ambición: Michael Schumacher.

La vuelta de Michael Schumacher ha creado controversia y llenado miles de páginas en todos los medios de "comunicancia" (como diría Miliki). Aficionados pro Michael Schumacher y contrarios a él se han enfrentado en miles de ruedos en una batalla que todavía no tiene final. Yo, persona a la que gusta de analizar las cosas que ve y que no se quiere dejar engañar por los vendedores del Linimento Sloan, afronté en anteriores entradas de esta web las causas del regreso del Kaiser, y cada día que pasa las veo más claras, resumiéndolas en dos: el tipo tiene una afición inquebrantable y no puede vivir sin la velocidad, y por pura ambición desmedida, recalcitrante, nefasta y loable a la vez; quiere ser el más grande de la historia.

En un mundo "efeunero", monotemáticamente "alonsizado", saber del regreso de Schumacher me fascinó, me dio energía, me hizo saborear a posteriori muchos de sus logros, que otrora no supe o no pude degustar. Pero según pasan las carreras, y contemplando el pobre desempeño en pista del piloto alemán, uno se pregunta ¿es esto todo lo que tiene que ofrecer? ¿y no será verdad que está demasiado viejo para la F1? ¿no habrá cambiado demasiado la normativa técnica, provocando la inadaptación a los nuevos coches? Todas y ninguna son las respuestas válidas para este redactor, porque cualquier respuesta se basará en hipótesis, y hacer hipótesis sobre el pasado no creo que lleve a sitio alguno. La pregunta es ¿hacia donde va Schumacher?

Como desconfiado por naturaleza, pongo en tela de juicio lo que dicen unos y otros, sobre todo lo que dice el propio Schumacher. Tratando de analizar fríamente la situación, vemos que el Mercedes es un coche que no llega al nivel de los Ferrari, Red Bull o McLaren, pues su mejor piloto, Nico Rosberg, aunque está teniendo aceptables resultados, no llega al nivel de los mejores ¿y no puede ser que el chiquillo no sea tan bueno como para estar con los mejores? ¿no estaría Alonso con los primeros si condujese un Mercedes? Buena pregunta.

Schumacher se queja de problemas de adaptación al monoplaza, al que acusa de tener el vicio del subviraje. También manifiesta que todo va según lo planeado en su regreso, y que volverá a luchar por quién sabe qué. Los entendidos dicen que el Mercedes no se adapta a su estilo de conducción. Todo paños calientes para ocultar el pobre desempeño del alemán en la pista.


Pero en Mercedes no permanecen ociosos. Salta a escena ahora el maquiavélico (pobre Nicolás) Ross Brawn, que se ha propuesto vencer las dificultades que está teniendo con sus dos pilotos, es decir, con Michael, y ha señalado un punto de salida para el nuevo Mercedes, el Gran Premio de España, donde montarán un gran paquete de mejoras y aumentarán la distancia entre ejes del monoplaza alemán. El Team Principal de Mercedes GP ha dejado claro que los problemas del coche no son por la longitud en sí, sino que aumentarán esta distancia entre ejes para corregir un fallo estructural del monoplaza, el reparto de pesos. Es decir, van a presentar un coche casi nuevo, para sacar adelante, para alimentar la ambición desmedida del Kaiser. Si el compañero de Nico Rosberg fuese alguien como Nick Heidfeld, probablemente ya se hubiesen tomado en Mercedes este año como sabático, esperando, confiando y trabajando en el coche de 2011, un coche campeón. Pero el compañero de Rosberg es un tipo con hambre, al que no le sirve hacer lo que está haciendo ahora, quiere ganar, al precio que sea, obligar a su equipo a que trabaje, y no olvidemos que este hombre es adicto al trabajo y un enfermizo perfeccionista puntilloso. Debilidad personal escondida detrás de un velo de profesionalismo y liderazgo innatos.

La  ilógica imperante en el mundo en que vivimos, y en la F1 en particular, es que en Mercedes sacrifiquen a Rosberg, que se siente relativamente cómodo con este coche, y le fabriquen el monoplaza a medida de Michael Schumacher, que se siente aplastado por las circunstancias y ve de cerca, demasiado cerca la meta que persigue, sin poder asirla. Y eso es lo que están haciendo. Schumacher tiene problemas con el coche y están cambiando el coche. ¿Y qué pasará en Barcelona? Quizá veamos un salto cualitativo de la escudería de la estrella, quizá veamos a Michael acercarse de manera ya amenazante a su segundo piloto, quizá le veamos incluso sobrepasarle. Mucho "quizá" y como siempre, hipótesis. Lo que seguro veremos será a un piloto con más ganas de las mostradas hasta el momento, un piloto al que le han diseñado un nuevo coche a su antojo, un piloto agresivo por fin, y un piloto al que a poco que el coche le responda, luchará en la pista, porque tiene una ambición que solo tienen los campeones, una ambición que es un defecto.

Algunos ex-compañeros del piloto alemán nunca han estado de acuerdo con la vuelta de uno de los más grandes, con permiso de los Caracciola, Fangio, Senna, Varzi, Nuvolari..., y han criticado su ambición desmedida, su debilidad al fin, escondiéndola en sus críticas camufladas sobre su avanzada edad. En muchos de ellos se vislumbra cierta envidia por no haber tenido una carrera tan gloriosa como la del Kaiser, y sobre todo, por haber carecido de una oportunidad de volver a las pistas con un vehículo competitivo. Ellos son también débiles y su propio defecto ha guiado sus triunfantes vidas, vidas llenas de ruido, aceite, algún amigo sincero... y nada más.

Por otro lado, y cuando parece que el piloto alemán ya no puede caer más bajo en una carrera, justo después de China 2010, algunos ex-pilotos muestran su apoyo al monstruo alemán: Martin Brundle y Jacques Laffite afirman que Michael Schumacher volverá a saborear las mieles del triunfo en un no muy largo periodo de tiempo. Uno de estos pilotos, Mika Hakkinen, también se ha manifestado a favor de Schumacher y creo que sus palabras merecen especial atención, por ser el principal rival en la pista de Michael. El finlandés conoce perfectamente la psique de Schumacher y dice no tener duda de que su antiguo rival volverá a ganar carreras incluso este año, y la razón que da Mika es que el piloto alemán se lo ha propuesto. A mí me parece una razón de un peso extraordinario, pues confluyen en Michael la ya citada adicción al trabajo y la determinación personal de los genios, rayando la testarudez.

Decía el gran Juan Manuel Fangio "Hay que ser amigo de los mecánicos. Son quienes hacen que un auto sea lo que es, y lo acompañan a uno en la carrera". En las últimas décadas de F1, solo he visto a un piloto integrarse perfectamente en el seno de su equipo, llegando a considerar al personal técnico como su propia familia, ese piloto es Michael Schumacher. Puede ser que se esforzase en aparecer ante sus mecánicos e ingenieros como un amigo y no le moviese otra cosa que el más puro interés personal, dirigido a conseguir la integración completa y el perfecto binomio coche-piloto, tratando de ganarse a los que hacen que el monoplaza sea la máquina perfecta que se precisa para alimentar su debilidad, su monstruo.


Pilotos engrandecidos en la actualidad, tales como Lewis Hamilton, Michael Schumacher o Fernando Alonso, considerados y catalogados con admiración como "depredadores", no son más que unos hombres valerosos e insensatos que cayeron en la trampa que su principal defecto les tendió, la desmesurada ambición de la que fueron víctimas.

El egoísmo llevado a su máxima expresión.