La Palma.- Desde que Sebastien Loeb ejerce un dominio insultante en el campeonato mundial de rallyes, las audiencias, patrocinios y seguimiento de la categoría han descendido exponencialmente. Al WRC le ha sucedido lo mismo que le sucedió a la F1 en la época en que Michael Schumacher era una apisonadora infalible; por ese entonces, la F1 tenía un pobre seguimiento (sobre todo en España) y fue necesaria la aparición de un rival para el Kaiser dominante, Fernando Alonso, para que el interés mediático volviese a fijarse en la “categoría reina”.
En la cúpula directiva de la categoría WRC están haciendo su trabajo de forma inteligente, y si saben que Sebastien Loeb podría seguir venciendo más años todavía, se han dedicado a hacerse con figuras de renombre en otras categorías del motor. El último apunte en este sentido es el fichaje del incalificable Kimi Raikkonen, ex piloto de F1.
También están trabajando en otros frentes, como es abrirse al mercado estadounidense, y se han asegurado la presencia en el mundial de 2010 de un equipo norteamericano, capitaneado por el ídolo yankee Ken Block, piloto espectacular donde los haya y tremendamente popular en los Estados Unidos.
Otro de esos frentes es hacerse con la presencia del italiano Valentino Rossi, campeón de la categoría motociclística MotoGP. Por lo pronto, contarán con la presencia del italiano en una de las pruebas de 2010, en el Rally de México, que se disputará en la sierra del Estado de Guanajuato. Pero esto es poco para la organización del campeonato, y quieren apuntalar su incipiente reflorecimiento con la presencia del italiano en la totalidad del mundial, probablemente en 2011 o 2012, cuando Rossi se despida definitivamente de las motos.
Estamos ante lo que sucede en todas las categorías del motor, es decir, la contratación del piloto no por su valía automovilística, sino por su repercusión mediática y por su abultada billetera en cuestión de patrocinios.
Que no copien a la F1 en ese sentido.

