El secarral

Autoracing árido, irreverente, políticamente incorrecto, espinoso... y sincero

domingo, 20 de abril de 2014

El mal de Ferrari y su verdadero culpable

Con la actual situación de Ferrari, se me viene a la cabeza aquél western en el que un viejo caballo, venido a menos debido al implacable paso de los años, corrió libre por primera vez; ese bello ejemplar de la raza equina había nacido entre hombres, al cuidado de éstos y también a su servicio ¡cómo no!, pero las circunstancias de su dueño –que murió durante una refriega en una cantina– forzaron al añoso jaco a emprender el camino de la libertad, sintiendo con desolación cómo no estaba preparado para ello, volviendo finalmente a la civilización en busca de otro amo que lo montase y lo atendiese. No estaba preparado para trotar libre.

Las sorpresas se sucedieron esta semana en la casa de Maranello, primero con la dimisión de Stefano Domenicali, Team Principal de Ferrari, y más tarde con la aceptación de dicha dimisión por parte de Luca Cordero di Montezemolo.

Evidentemente, el mal camino emprendido por Ferrari desde la marcha de Jean Todt empieza a tener su máxima expresión en estos días en los que el equipo hace aguas en todos los aspectos. Y es que nos vendieron humo, como todos los años, con la gran oportunidad de dar un giro de tuerca con la nueva normativa, aprovechando que el sudafricano Rory Byrne, el diseñador que le ganaba con sus coches al ahora engrandecido Adrian Newey, iba a participar en el diseño del monoplaza de 2014 de la Scuderia.

Pues como últimamente siempre sucede en Ferrari, todo se ha quedado en nada, con un diseño arriesgado que no sabemos si sirve o no, con un motor que no es malo, pero que está a años luz de Mercedes, marca que sí se ha gastado el dinero en hacer un buen motor y en contratar buenos ingenieros que lo diseñen y desarrollen. Obviamente, en Ferrari no lo han hecho bien eligiendo a sus responsables de motores, porque dinero en desarrollarlo sí que se han gastado, y mucho. Este equipo Ferrari me recuerda al Ferrari de Michelle Alboretto.

Y ahora salen con la pamplina de la renovación, agarrando, como buenos italianos, un chivo expiatorio sobre el que cargar buena parte de las culpas: Domenicali. El ya antiguo Team Principal de la Scuderia tiene la culpa de muchas de las cosas que le han sucedido en las pistas a Ferrari, víctima de su falta de carisma y de su torpeza enfermiza leyendo la carrera y sus circunstancias para adecuar la estrategia a la situación. Por su culpa se han perdido muchas carreras y un campeonato del mundo. Pero Domenicalli no tiene la culpa de que el coche no corra.

¿Qué sucede en Ferrari, entonces? Pues que Ferrari está dirigida por un incapaz llamado Luca Cordero di Montezemolo, que lleva ya demasiado tiempo pendiente de sus escarceos con la política y descuidando al equipo de F1, declarándose desde hace largo tiempo incompetente para aunar un equipo humano que sea capaz de conseguir un monoplaza ganador. Los parches conseguidos, contratando a uno de aquí y otro de allá han hecho que Fernando Alonso y Kimi Raikkonnen estén subidos en coches que más o menos destacan del resto, pero de ahí a acercarse a quien domina, ya es otro cantar.

Ahora ponen en el puesto de Domenicalli a un tiburón de los negocios, Marco Mattiacci, presidente de Ferrari en América del Norte desde 2010, un trotamundos de las empresas automovilísticas que se ha encargado de potenciar sus empresas allá donde ha ido, pero con una experiencia en lo deportivo que deja mucho que desear, por no decir inexistente. Colocar a Mattiacci al frente de una organización deportiva, dirigiendo los designios de la Scuderia en carrera es otra pedrada en el ojo de Luca Cordero di Montezemolo, que no olvidemos que es un mero títere en manos de los dirigentes de FIAT, que sigue haciendo aguas desde 2007, cuando contrató a Domenicalli tras la espantada de Michael Schumacher, Jean Todt y Ross Brawn, un golpe del que nunca se han recuperado. Este señor debería haber dimitido hace unos años, cuando el incapaz Domenicali presentó la dimisión y éste no la aceptó, degradándose la estructura del equipo todavía más, algo que estamos viendo año tras año. Ferrari necesita a un gestor, alguien que dirija y forme un equipo humano con la valía suficiente de hacer monoplazas que corran, alguien con el carácter y la valentía para despedir a media plantilla y comenzar a hacerse con un equipo técnico fiable y, sobre todo, brillante. Montezemolo se ha mostrado incapaz de ello y por eso mismo, debería dejar paso a ese gestor que vuelva a edificar la Scuderia desde sus cimientos.



Y dejo una hipótesis para la reflexión ¿y no será este Marco Mattiacci ese nuevo hombre fuerte de Ferrari y esté haciendo la entradilla como Director Deportivo para, en unos meses, hacerse con el control total cuando los de FIAT decidan despedir al incapaz Luca Cordero di Montezemolo?

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